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sábado, 15 de marzo de 2008

Maneras de Castigar a un Traidor

Aqui dejo abierto el tema... que piensan uds... acepto cualquier tipo de idea... aqui les dejo con un texto tomado de http://www.cnbaforo.com.ar/showthread.php?t=2106 . El texto fue publicado por un tal jesus, lo que me hace recordar que jesus tambien fue traicionado, coincidencia en el nombre nomas, porque la forma de pensar es radicalmente diferente. Yo una vez tuve un amigo al que llamaba Iscariote de broma, nunca me imagine que fuese un traidor de verdad... Se lo tomo en serio el sujeto este... En fin a los traidores les espera el fuego eterno del maldito infierno o no es asi???
Mi filosofia es no desearle el mal a nadie pero por esta vez hare una excepcion...
aqui el texto:
¿Cuál es la mejor forma de castigar a un traidor, ladron y perro espartano?
Severino entro a la taberna arrastrando grises nieves del pasado y tristezas laxas. Adentro, un circulo de personas oscuras, taciturnas y perversas, cargadas de leyendas. Se sento en la mesa, y encendio el primer cigarro. Los exilires corrían con gran velocidad, una música lúgubre acariciaba la perfida atmosfera. Alla en la penumbra, los hombres jugaban su suerte en una baraja de cartas españolas. De pronto llego una manada de imberbes, desatinados, jorobados... deformes. Personajes que alentaban a la degeneración de la especie humana, dignos del olvido. Se comportaban de manera viciosa... grosera. Súbitamente, una risa atravesó a vuelo la habitación en que nuestro héroes encontrábanse. ¿A qué se debía, pues, este estruendo? Los recién llegados, burlábanse cual hienas saciadas de resentimiento, de todo. De la austeridad de la vivienda, de la extravagancia de los peinados, de las ilustres mascotas; de los nobles comportamientos de los parroquianos, que amablemente se acercaban con un saludo - cosa que aquellos rechazaban en soberbia muestra de su pedantería. Costaba reponerse de ese tormentoso espectáculo, de esa chirriante risa que despedazaba los oídos de los presentes y antes de que nuestros héroes tomaran consciencia, estas jóvenes sombras de la putrefacción y la anarquía desaparecieron. Respiraron aliviados, ellos, los alegres, los nobles, los ingenuamente confiados en la supuesta santidad de los códigos (morales, políticos, sociales, ¡humanos!) vigentes entre los hombres y las cosas. Pero este alivio fue breve. Tardaron no poco en descubrir la vil traición de las sombras; la desaparición de sus preciados elixires, reservados para el éxtasis de la aurora. Pues, ¡estas caricaturas, estos mamarrachos de hombres (y mujeres también) habían violentando la puerta de nuestra cultivada bodega, que escondía vinos añejos de los tiempos de don Tomás Moro!La furia explotó de inmediato. Armáronse nuestros héroes con todo elemento punzante en el edificio; invistiéronse de sus medallas, untaronse en aceite y prepararonse para una larga, larga, tortuosa, cacería a través del arrabal. Sabiendo que a tamaña hora, los medios de transporte escaseaban en esta zona; y aprovechando su extenso conocimiento del terreno y de las prácticas de Guerra, se lanzaron a recorrer las calles y los campos, deseosos de venganza y de sangre humana.Luego de muchas horas, sudor y señales contradictorias, estos hombres, estos Hombres con mayúscula, se devolvieron al tugurio en que antes se encontraban, para saciar su hambre y su sed.Pero queda irredenta la sed de venganza y el hambre de gloria en el campo de batalla, de predominancia. A estas horas, los malvados habrán escapado del barrio y podrán esconderse, pero nunca jamás (con los dioses por testigos) escaparán del castigo rabioso que nuestros hombres han decidido para ellos, cuya naturaleza está a vuestra merced, a merced del pueblo. Decidid con justicia, religión, policía y consciencia; pero, además, con celeridad, pues el tiempo apremia. De todos modos, ellos quieren que quede bien en claro que a medida que se suceden las horas y los días sin la reaparición de los objetos sustraidos, la ira y el carácter de los castigos se tornarán más y más severos.¡Salve, el pueblo, glorioso en sus chozas de paja y barro! ¡Salven los sometidos! ¡Hasta la victoria siempre!
__________________El representante en Mendoza de la Asociación de Ayuda a las personas afectada por las sectas Destructivas, Eduardo Lause, definió a una secta como un grupo de personas aglutinadas por el hecho de seguir una determinada doctrina o líder y con frecuencia se han escindido de algún grupo doctrinal mayor respecto del cual, generalmente se muestran críticos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

la indiferencia...